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martes, 10 de mayo de 2011

Respuesta al llamado sobre cómo conducir movilizaciones

Me llama profundamente la atención el modo en que Francisco Figueroa mezcla una profunda pedantería con una falsa modestia. La cual no lo inhibe, por cierto, a situarse como el único faro que alumbra dentro de un confuso movimiento estudiantil.

Ya el título de su artículo es arrogante: él nos va a decir qué hacer para que Piñera no nos fune las movilizaciones. Todo su artículo son frases comunes, espacios sacados de contextos o lisa y llanamente faltas a la verdad con las cuales pretende decir solo una cosa: háganme caso a mí porque los otros lo hacen mal.

Pero vamos por parte. Sobre la urgencia con la que llama a que como FECh nos demos un tiempo para repensar los pasos dados, deja entender que esos espacios no han existido y que se está presente ante un movimiento que solo avanza y no reflexiona. Lo cual es profundamente falso, la masividad de estas movilizaciones da cuenta de que los espacios de discusión han nacido de la base misma en los distintos espacios locales. Esto ya se veía en los primeros plenos FECh sobre el tema, donde todas las asambleas locales instalaron la idea que las becas era solo la punta de un problema mucho más profundo. Los estudiantes de la Universidad de Chile están pensando las movilizaciones, en ningún caso estamos frente a un marchar por marchar casi como una masa de ovejas.

Sobre las movidas que prepara el Gobierno y la clase política –que es lo que según Francisco no nos hemos dado el tiempo de observar- si al menos él no se había dado el tiempo de pensarlo antes, no quiere decir que nadie lo había hecho. El intento por parte del Gobierno o de otros sectores políticos del país de capitalizar las acciones del movimiento estudiantil están a la orden del día: lo hace la derecha cuando la diputada Hoffman dice que las movilizaciones le dan la razón a Lavín; lo hace la Concertación cuando una de sus parlamentarias plantea que es urgente la solución al problema de becas y que eso sería un triunfo para el movimiento estudiantil; o cuando pregonan exitistas la salida de la Directora de la JUNAEB el viernes pasado, sumándose a un carro que ya llevaba mucho andar.

Es absolutamente evidente que los diversos sectores políticos intentarán capitalizar para sus intereses los movimientos de otros actores. Es casi, por decirlo de algún modo, una ley de la política. Decir que el éxito de las movilizaciones no depende de nuestras puras intenciones no es nada nuevo a lo que ya se ha planteado en el seno del debate estudiantil. Quiero recordar que en más de una ocasión en los plenos de federación se ha manifestado la necesidad que el movimiento estudiantil considere que el Gobierno de Piñera ha demostrado en su primer año de Gobierno un profundo sentido de la táctica y la estrategia a la hora de manejar a los movimientos sociales. Ese es un tema que ya se ha planteado y es una discusión que se ha instalado. Al menos en Sociales he estado presente en asambleas de facultad en que dicho elemento se ha hecho presente y se ha considerado a la hora de la síntesis. Un llamado a considerar ese elemento se puede entender o como una mera consigna para hacer críticas a los procesos de discusión o directamente como un llamado al inmovilismo.

Tomando en cuenta la conclusión a la que nos llama, a saber que mientras seamos incapaces de imprimirle a nuestras demandas coherencia con un cuestionamiento a los aspectos estructurales del modelo educativo, es muy probable que la derecha aproveche la situación creada por nosotros para viabilizar reformas que corrijan el modelo profundizando su esencia, tal como hizo la Concertación con la “revolución pingüina” a partir del 2006, honestamente no puedo estar más de acuerdo. Incluso recuerdo claramente que en los plenos que se discutía el inicio de las movilizaciones, se planteó muy claramente que era un error quedarse en el problema de las becas, y era absolutamente necesario pasar a tratar los temas de fondo, los temas estructurales del sistema. Es más, ese fue el momento en que los gremialistas dijeron que una vez más los izquierdistas estaban manipulando el movimiento estudiantil. De hecho, Lührs se fue haciendo un show de ese pleno pues estaba en contra de la misma tesis que hoy, más de un mes después, Francisco viene nuevamente a plantear.

Por eso, respecto a las señales mediáticas que nos viene a alumbrar Figueroa mejor pasárselas por alto. Ya se han visto, se han identificado y no se está más que descubriendo américa por internet. El único pero, eso sí, que habría que hacer a su detallada lista de hechos que demuestran lo evidente, es que reconociendo que existe un sector absolutamente mayoritario y hegemónico dentro de la Concertación que abraza el modelo y que en materias de educación están absolutamente dispuestos de votar con la derecha, existe otro sector que se ha plegado a la lucha por la educación pública. Los diputados comunistas no son tres aislados en materias de educación: existe convergencia con determinados sectores de la Concertación y hacer una omisión de un hecho tan evidente o es pura ideología que impide ver la realidad o una objeción consciente para presentar una realidad distorsionaba que beneficia a sectores políticos determinados (el sector político de Francisco, claro está).

En seguida, viene la acusación de confusión sobre las demandas levantadas. Esto lo dice argumentando que primero porque un “aumento del financiamiento público en educación superior” también lo piden los empresarios de la educación que presionan para que el Estado subsidie sus negocios con plata de todos los chilenos. Segundo porque exige “equidad en el acceso” sin decir nada concreto más allá de las propuestas que el Gobierno ya ha hecho suyas (los métodos complementarios). Y tercero, porque no se hace cargo del problema denunciado en nuestra última movilización, el endeudamiento.

Respecto al primero: ¿un empresario estaría de acuerdo con el fin efectivo al lucro, con democratizar todas las entidades de educación superior, con que el Estado aumente sustancialmente los aportes basales a las universidades estatales? Por supuesto que no estarían de acuerdo. Y dichas demandas se encuentran consignadas de manera clara en los documentos que ha sacado el CONFECh y es mentir decir que existe confusión ante una cuestión planteada de forma tan clara.

Respecto a lo segundo debo decir que la demanda es bastante clara: acceso con equidad, calidad, integración y heterogeneidad en la matrícula. Y dice algo concreto. Me parece irrisorio que se critique una propuesta por el mero hecho que el Gobierno ya la ha hecho suya. La política de propedéutico es una experiencia que ha demostrado ser exitosa y que ha sido difundida y analizada por una serie de sectores políticos. Posee la característica que es la única propuesta encima de la mesa que rompe en la U. de Chile la barrera de los 600 puntos. Además, no se puede criticar algo por el mero hecho que el Gobierno ya lo ha hecho suyo. Es decir exactamente lo mismo que si el Gobierno nos otorga nuestras demandas, éstas son malas porque el Gobierno nos las dio y el Gobierno es malo y las está haciendo suyas. Finalmente se espera, además, un poco más de propuestas. Si se va a criticar que no hay nada nuevo respecto a acceso ¿qué es lo nuevo que se propone respecto a acceso? Es más, aprovecho la instancia para preguntar por la participación de Francisco en la comisión de acceso de la Universidad de la cual forma parte.

Y lo tercero es completamente falso, pues el petitorio sí se hace cargo del problema del endeudamiento. En el segundo eje sobre el aumento del financiamiento público en Educación Superior se propone una reestructuración integral al sistema de becas en pos de terminar con el endeudamiento. ¿Cómo se puede ser tan falto a la verdad de insinuar que un punto no existe en un petitorio si existe de manera absolutamente explícita?, ¿creerá Francisco Figueroa que los estudiantes no leen los petitorios?

Luego insinúa que hay sectores políticos que están más preocupados de la negociación parlamentaria y que estarán felices con las respuestas que hará Piñera el 21 de mayo. Respecto a eso, quiero decir que efectivamente esperamos la respuesta del Presidente el 21 de mayo. Esperamos que se pronuncie a favor de las demandas que están planteadas y el movimiento estudiantil debe presionar y sumar para hacerse oír de mejor forma. Y los dirigentes preocupados de la negociación parlamentaria estamos abocados 100% a estas movilizaciones y generar un movimiento estudiantil real, no como las tomas de casa central dirigidas por el autonomismo, quienes las mantuvieron con menos de tres personas en ellas por el mero hecho de conseguir su acumulación política. Dicen por ahí que un ladrón cree que todos son de su misma condición y al hacer Francisco esa acusación tan grave y tan falta a la verdad, no hace más que evidenciar sus propias estrategias.

Quiero insistir, en función de los párrafos venideros, que el endeudamiento siempre se señaló como la expresión más concreta de los problemas estructurales que atraviesa la educación superior. Esa fue una discusión que ya tuvo el movimiento estudiantil y que debe, por cierto, seguir teniendo. Pero no se puede plantear, en función de dicha idea, situar como único elemento central el endeudamiento. No por nada cuando Loreto, presidenta del CECSO, reclama que el tema de endeudamiento ha pasado a segundo plano (por solo ser punto de un eje y no ser eje en sí mismo, pero estar de igual forma en el petitorio) es un Concejero FECh del grupo Centro Derecha Universitaria el que sale a defender su postura y hacer un llamado a abandonar las demandas históricas e ideológicas de siempre. En este permanente ir contra la corriente y criticar de forma odiosa y faltando a la verdad, hay una viva expresión de hacerle el juego a la derecha y frenar la movilización social.

Queda en evidencia absoluta el vacío del discurso, cuando al llegar el momento de hacer las propuestas y Francisco nos dice que pasando al plano propositivo, creo que de lo que se trata en definitiva es de que seamos nosotros los que propongamos. Esa sería la única forma de recuperar la educación pública.

Francisco está planteando que cuando una federación saca gente a la calle y profundiza las demandas instaladas para la próxima movilización, ésta abandona inmediatamente la razón por la cual ha llamado a movilizarse y solo se dedica a esperar que Piñera de soluciones a temas coyunturales, pues algunos de sus dirigentes están más interesados en la negociación parlamentaria del 2012. Como les decía al comienzo, el llamado de Francisco es un grito histérico para decir: se necesita una fuerza política estudiantil salvadora que nos rescate de los mismos que siempre han vendido a los estudiantes; hágannos caso a nosotros y no a ellos; ellos son malos, nosotros buenos; ellos nos venden, nosotros queremos proponer lo que tu realmente quieres proponer.

Lo que falta, nos dice en el inicio de su tercer apartado es un norte utópico con el cual guiar el movimiento. Nos habla de la riqueza de la educación, que ésta permitirá construir la igualdad social (frase que al menos creo yo es sumamente discutible y se está solamente tirando al voleo. Es cierto que la educación es un tema central pero pongo en duda si es la madre de todas las batallas, la cual sospecho yo, se encuentra en el control de la producción y la explotación de las riquezas naturales), entre otros lugares comunes.

Y después viene la propuesta. A largo plazo: educación como un derecho social universal y a corto plazo fin al endeudamiento y a la deserción. ¿Quién puede estar en contra de esa consigna? Pero a su vez, ¿en qué se diferencia con decir (por ejemplo y solo como en ejemplo) arancel diferenciado para apuntar hacia la gratuidad? O también, ¿cuáles son las diferencias entre la propuesta de Francisco con decir que la movilización tiene como elemento central la recuperación de la educación pública y que esto se expresa en tres ejes: nueva política de acceso, aumento del financiamiento público en educación y democratización? En definitiva ¿de dónde surge la acusación de confusión que acusa Francisco? Con todos los elementos falsos que posee su escrito queda la clara sensación que el único que quiere confundirnos es él.

Respecto al siguiente párrafo vuelve a surgir otra mentira descabellada. Insinuar que no existe una diferenciación respecto al accionar del Estado según Universidades, es una acusación absolutamente falsa. Incluso el Senado Universitario aprobó una propuesta de sistema, en absoluta concordancia con lo que se ha planteado en el CONFECh, en el cual se distingue Universidades Estatales (que reciben aportes basales directos), Universidades Colaboradoras del Estado (que reciben aportes fiscales mediante herramientas como convenios de desempeño o algunas ayudas estudiantiles y que deben cumplir una serie de requisitos entre los que cuentan fin efectivo al lucro y democratización de sus espacios) y Universidades privadas (que no recibirían aportes estatales). Esta diferenciación existe y va en la sintonía de lo planteado por otros actores de la educación, de lo que propuso la comisión de educación del Senado (y que se aprobó de manera unánime) en la cual había también participación de integrantes del grupo político de Francisco. Plantear reparos a esa propuesta de diferenciación del accionar del Estado sería de un oportunismo solo menor al hecho de plantear que dicha diferenciación no existe.

Estoy absolutamente de acuerdo con la propuesta de corto plazo para el financiamiento a las Universidades Estatales que propone Francisco. De hecho, gratuidad para los primero tres quintiles y pago según capacidad de pago para los últimos dos, se le conoce como el nombre de Arancel Diferenciado. Francisco quiere hacer suyas (y nuevas) las mismas propuestas que levantan hace varios años quienes pretenden, según él, movilizarse solo para negociar cupos parlamentarios.

Con respecto a las propuesta del mundo privado. Coincidir en que el fin al lucro se debe hacer extensivo a todo el sistema, pero lamentar que no se haga ningún tipo de análisis que permita diferenciar distintas Universidades privadas. Para Francisco la Universidad del Desarrollo y de los Andes, es igual a la de Concepción y, por qué no decirlo, de la Católica de Valparaíso. ¿Cómo autonomistas tienen las mismas propuestas en todas partes o varían según conveniencia? La interrogante queda claramente abierta.

Sobre el rol de la Universidad de Chile, además de no compartir el chovinismo de decir que la Chile por ser la Chile, creo que es importante reconocer mayores avances en cuanto al rol que se ha jugado como comunidad. La adhesión a la marcha del día 12 por parte del Senado Universitario es un ejemplo significativo que demuestra que nuestra comunidad va más allá de aparecer sólo con demandas corporativas, relativas al mejoramiento de su capacidad competitiva y no al mejoramiento de la educación en su conjunto.

El movimiento estudiantil justamente está logrando que la Universidad en su conjunto haga suyas sus demandas. Esto a diferencia, claro está, del año 2008 donde no hubo consejo de facultad que no hiciera público su rechazo al actuar de la FECh dirigida por Schüler y Zamorano. Lo que nos demanda Francisco es justamente lo que se está haciendo y lo que ellos no fueron capaces de hacer (pero fueron capaces de hacer exactamente lo contrario).

Con respecto a la propuesta de acceso que supuestamente está en la página web. Lamentablemente, pese a buscarla, no pude encontrarla así que no puedo opinar sobre ella. Tan solo decir que no me parece correcto esperar que todo el mundo ya hiciera propuestas, para tirar al final la suya. Más aun sabiendo que Francisco dejó de participar en la comisión de acceso creada por rectoría, de la cual forma parte, que tiene como fin permitir que al menos un 20% de la matrícula provenga de los quintiles más bajos, como medida de mediano plazo.

Las demandas relacionadas con los créditos están ya consignadas en los documentos del CONFECh y en el parlamento se firmó un proyecto de acuerdo, impulsado por la bancada del PC, para impulsar una ley que tenga como objetivo condonar deudas del FSCU. Nuevamente no es nada nuevo lo que nos propone Francisco.


En definitiva la mejor forma de aportar al movimiento estudiantil es no faltando a la verdad, no cayendo en prácticas oportunistas y no adjudicándose como propias ideas que ya están maduras en el seno del movimiento estudiantil y que deben, por cierto, seguir desarrollándose. No queda más que preguntarse cuáles son las verdaderas intenciones que se esconden detrás de acusaciones tan falsas y propuestas tan poco novedosas.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Desafíos para el Movimiento Estudiantil

El pasado jueves 28 de abril se realizó la primera movilización estudiantil. Más de 8.000 estudiantes de universidades, tanto públicas como privadas, recorrieron el centro de Santiago. Esto surge de los procesos de discusiones del movimiento estudiantil que se sintetizan en un petitorio común y un calendario único de movilizaciones.

Como ejes centrales de este movimiento se encuentran aumentar el gasto social en educación pública, reformar el sistema de acceso y permanencia a la educación superior e impulsar una agenda democratizadora que garantice la participación triestamental en la toma de decisiones de las distintas entidades de educación superior.

La segunda jornada se caracteriza como un paro nacional de la educación para este 12 de mayo. El Colegio de Profesores y estudiantes secundarios ya han anunciado que se suman a la jornada. Es deber de nosotros, como movimiento estudiantil, hacer los esfuerzos para que dicha jornada tenga la mayor amplitud posible. Para esto surge como tarea fundamental convocar al resto de la comunidad universitaria, académicos y funcionarios, a ser parte de esta lucha por recuperar la educación pública. Especialmente, en nuestras facultades debemos tensar a las distintas autoridades y cuerpos colegiados, pronunciamientos sobre la actual coyuntura en la educación superior. Y generar instancias de debate y decisión que permitan un accionar coordinado de la comunidad universitaria.

En esta lucha nuestra tarea más próxima es ampliar el arco de convergencia con el que cuenta el movimiento estudiantil. Con movilización y amplitud nuestras demandas podrán tener mayor incidencia en la agenda pública.

Recordemos, además, que estos son recién los primeros pasos del año en cuanto consolidar un amplio referente que haga templar a la derecha gobernante.

Lo que se ha expresado el pasado jueves 28 fue tan solo la germinación de una semilla que hemos venido nutriendo en base a discusiones, intensos debates y grandes acuerdos. Lo que nos queda ahora es hacer crecer este fruto en base a la masividad y la convergencia de todos los actores necesarios para dar esta lucha. Y de este modo cosechar grandes triunfos para el bienestar del movimiento estudiantil y nuestro pueblo.

sábado, 22 de agosto de 2009

Algo Huele mal en Sociales

Su movimiento estudiantil es la mejor expresión de que dicha facultad hace mucho tiempo que abandonó la intención de ser realmente influyente en los procesos de transformación social que Chile urgentemente requiere. Conformándose con una acción testimonial, acorde a los sectores más infantiles de la política nacional.

Para nadie es un misterio que el movimiento estudiantil atraviesa una profunda crisis de sentido. Algunos, con un afán oportunista claro está, dirán que la crisis tiene su origen este año y es producto de la actual conducción del movimiento estudiantil. Pero lo cierto es que esta crisis se viene arrastrando hace ya un par de años atrás y si bien no tiene una única causa, en ella influye una visión dogmática e iluminista de construir movimiento estudiantil. Las movilizaciones de los 2 años anteriores –que en la Universidad de Chile no fueron más que tomas de la Casa Central sacadas con fórceps- no hicieron más que intentar ocultar la ya creciente apatía que presentaba un estudiantado carente de triunfos y de conducciones responsables. Ante esto, nadie quiere asumir responsabilidad alguna, contentándose con hacer énfasis en las diferencias, llegando a límites irrisorios e incluso con vueltas de chaqueta. Pero hasta eso tiene un límite.

La situación de la Facultad de Ciencias Sociales puede considerarse emblemática en esto y claramente supera el límite. Frente a la iniciativa del Congreso Nacional de Educación, la discusión giró en torno a ver “cuáles son los reales intereses de los actores en juego” o en “por qué la iniciativa no emergió desde las bases (concepto cada vez más vacio con el que cualquier sector marginal es capaz de llenarse la boca)”. Surgiendo una cantidad de tesis conspirativa cada cual más absurda que la otra. Lo que pasó a ser burdo cuando emergen voces planteando “colusiones” entre el banco mundial y la FECH para “perpetuar y consolidar un régimen neoliberal en la educación superior". ¿Y qué queda de esto? Un esfuerzo absurdo, que raya en el delirio, de buscar la diferencia a ultranza, con tal de sentirse que “mi posición es más revolucionaria que la del resto”.

Que mejor ejemplo que frente a las dos propuestas de acceso que se han escuchado hablar este año –la propuesta realizada por el departamento de psicología y el propedéutico como experiencia realizada en la USACH y factible de implementar en la U. de Chile- la única respuesta que emerge de este movimiento estudiantil es que “a dichas propuestas estamos solo dispuesto a apoyarlas si las consideramos tácticas, puesto que están muy lejos de ser estratégicas”. Esto con el fin de criticar a los sectores que las impulsan, dado que, a diferencias de estos súper revolucionarios de digna y eterna consecuencia, pretenden conformarse con estas pequeñeces meramente tácticas. Demás está decir que la “propuesta estratégica” nunca ha sido siquiera formulada y, por ende, mucho menos impulsada. Quizás esperan que emerja de manera espontánea “desde las bases” o que estemos ad-portas del socialismo galáctico para recién decir ahí que estamos frente a algo “estratégico” o “de fondo”.

Siguiendo con el tema del acceso, resulta irrisorio el posicionamiento de los sectores estudiantiles frente a la propuesta de Psicología. El CECSO esperó que la propuesta surgiera desde las bases sin tener ninguna apreciación ni orientación al respecto. El resultado fue absolutamente dañino para el movimiento estudiantil. El tema fue solamente discutido por la carrera de psicología, consolidándose una opinión que solo fortaleció a los sectores más reaccionarios de la Facultad y solo frente al evidente error táctico, estratégico o como quieran llamarle, otros sectores estudiantiles surgen con voces críticas, siendo que si hubieran estado en esa posición su actuar hubiera sido igual de absurdo y vacío de contenido político. Esto no es más que la Democracia Directa como un fin en sí misma.

A final de cuentas, a los estudiantes de sociales se les negó la posibilidad de tener una discusión en la Facultad entre los 3 estamentos, como así ocurrió en gran parte del resto de la Universidad con distintos grados de participación por cierto, entre los cuales destaca la discusión de campus centro con numerosas exposiciones estudiantiles y la participación activa en la discusión de varios académicos y autoridades tanto de INAP como de Artes. En sociales no hubo un intento real de entregar a los estudiantes otras visiones que pudieran efectivamente ampliar sus visiones para dar una discusión un poco más cercana a los reales debates que se están dando en el país. Generándose, por el contrario, una discusión sesgada, hegemonizada por posiciones dogmáticas, híper ideologizadas y que tanto daño han causado a la construcción de movimiento popular en Chile.

Y para colmo, luego de tener una discusión de bajo nivel y encerrada en solo un estamento, “nuestros dirigentes” pretenden que votemos si nos sumaremos al resto del congreso, que si intentó discutir de manera seria, con mejores o peores resultado claro está. El voto será con el fin de considerar “los verdaderos y ocultos intereses” de quienes “coludidos con los sectores más rancios del neoliberalismo chileno intenta legitimar una propuesta que mercantilizará la educación en Chile”. Esto no tendrá otro resultado que intentar sentar un precedente nefasto en lo que ha sido el primer intento real de converger la discusión de los distintos actores sociales de la educación, representados por sus organizaciones gremiales, que para estos sectores, por cierto, no son más que “cúpulas burocráticas de poder que solo intentan auto reproducirse”.

Es evidente que este Congreso de Educación no es (porque tampoco ha pretendido serlo) LA instancia que logrará levantar un discurso común entre todos los sectores que intentan revertir la ofensiva privatizadora en la educación superior. Pero si es un paso importante. Negar esto, bajo la consigna de tesis conspirativas de poca monta resultaría bastante jocoso si es que no se considerara el daño que se le está generando a un movimiento que necesita la mayor correlación de fuerza posible para dar una lucha que efectivamente le permita incidir en las transformaciones en educación superior que se espera nazcan del ejecutivo el próximo año. Independiente de que si el presidente es Frei o Piñera.

Es una irresponsabilidad política demasiado profunda negar la posibilidad de converger demandas con otros actores políticos producto de una argumentación teórica, en base a postulados dogmáticos que no surgen de realidad. Un ejemplo en torno a esto, que si bien no es homologable del todo algo demuestra lo retrasado que está el movimiento estudiantil en comparación con otros actores sociales: Dentro de la CUT los empleados fiscales siempre han sido un sector importante y mayoritario. Es más, el sector público de trabajadores ha sido siempre hegemónico en oposición a una incipiente sindicalización del mundo privado. Pero ha existido una preocupación de impulsar y converger con demandas propias del mundo privado. En la movilización de los subcontratistas del cobre, por ejemplo, si bien se instaló como idea, nunca fue una demanda central el traspaso al fisco de esas innumerables empresas subcontratistas que prestan servicios a CODELCO, el avance real fue lograr la negociación inter-sindicatos directamente con la empresa estatal y desde ahí obtener beneficios para los trabajadores. Que error más nefasto hubiera sido que algún iluminado planteara que esa movilización pretende “perpetuar el modelo económico al no cuestionarse el problema de la propiedad en estas empresas subcontratistas”. Por suerte en el mundo sindical existen dirigentes serios a diferencias de varios “dirigentes” estudiantiles.

En resumidas cuentas acá los más damnificados son la mayoría de los estudiantes de sociales que, hartos de un accionar absurdamente radicalizado que llevó a esa facultad, el año pasado, a estar tomada por más de un mes sin siquiera un petitorio claro y, por cierto, sin obtener ningún avance; optaron por una alternativa que por un lado planteaba la necesidad de recomponer el diálogo triestamental serio y con perspectiva a largo plazo y la necesidad, también, de re-insertarse de manera real con el debate del resto del estudiantado de la Chile, a través de la FECH. El hecho concreto y real es que ninguna de esas dos promesas se materializó; emanando nuevamente una conducción iluminista, dogmáica e incapaz de construir procesos de cambio real en los cuales pueda incidir el movimiento estudiantil.

Mientras nos peleamos por demostrar quién es más revolucionario. En la vereda del frente -auspiciados por El Mercurio- la elite económica y política del país avanzan a pasos agigantados en acercar posiciones que permitirán el esperado perfeccionamiento al modelo de educación superior que ansían. Es justo que surja la duda y preguntarse: ¿a quién realmente están beneficiando estos sectores “revolucionarios y consecuentes”?

domingo, 21 de diciembre de 2008

Frente al alza en un 10% de los aranceles de la Universidad de Chile

Gran presencia mediática causó el alza generalizada en los aranceles de las carreras de las distintas universidades del país. La cobertura de prensa giró principalmente en las particularidades de los procesos de la Universidad de Chile (donde se optó por un alza pareja de todos los aranceles) y la Universidad Católica (donde distinguiendo entre alumnos viejos y nuevos las alzas fluctúan entre en 8% y 12%), identificando las posturas de los distintos actores, por lo que la Federaciones Estudiantiles de dichas universidades obtuvieron una cobertura importante para plantear posiciones al respecto.

En el caso particular de la Universidad de Chile, la discusión arancelaria tuvo cabida en una mesa de negociación FECH – Rectoría, la cual giró en torno a la necesidad de gravar de la menor manera posible los presupuestos de las familias de los estudiantes (en un contexto de clara futura crisis económica) y la necesidad de aumentar los flujos presupuestarios de la Universidad en la realidad de una abierta caída al desfinanciamiento de las Universidades Estatales. Ambos elementos situados en un consenso (probablemente solo discursivo) de la falta de preocupación que pone el Estado en asegurar el buen funcionamiento de sus Universidades, expresado en su escaso aporte directo en el presupuesto.

En dicho escenario, la postura de la FECH, que se inició manifestando que lo ideal y políticamente correcto era un congelamiento nominal de los aranceles, estableció que al no ser eso posible, al menos se debía avanzar en realizar un congelamiento real y parejo (eliminando el 2% a los mechones) de los aranceles y con un respectivo aumento en las distintas becas de ayuda económica entregadas por la Universidad (como por ejemplo las becas PAE).

Finalmente, la decisión de rectoría frente a dichos planteamientos fue acoger las últimas propuestas, pero estableciendo el alza arancelaría no bajo criterios del IPC, sino que bajo el criterio del acuerdo ANEF – Gobierno sobre el IRSP que este año culminó, luego de exitosas movilizaciones, en un 10%, al parecer en al menos 2 puntos sobre el IPC anual.

Un planteamiento importante que desecho rectoría de plano, era vincular la necesidad de mayor financiamiento a la universidad con la aplicación de overead a distintas instituciones privadas asociadas a unidades académicas de la Universidad que lucran con la marca “Universidad de Chile”. Lo cual, sumado a las penosas declaraciones en prensa por parte de rectoría, donde se plantea que la FECH estuvo completamente de acuerdo con el alza de aranceles, demuestra que las autoridades universitarias no están pensando de modo alguno vincular la necesaria salida a la crisis de financiamiento con una mejora en el trato que el Estado le da a sus Universidades

La actitud dubitativa que ha tenido rectoría en torno al trato de las Universidades con el Estado y las formas de financiamiento de los distintos programas y unidades académicas, muchos la atribuyen a una notoria falta de liderazgo de la actual conducción de Víctor Pérez, comandado por el Vicerrector Académico Prof. Ayala. Otros, en cambio, plantean lisa y llanamente que es parte de su lógica de conducción de la Universidad, caracterizada por legitimar decisiones pre concebidas y preocuparse solo de elementos de gestión interna como forma de mejorar la crisis de la Universidad Pública. Siendo capaces de incluso pasar a llevar al Senado Universitario si una decisión es tendiente a impulsar cambios con mayor ímpetu.

Es claro que poco se puede esperar de la actual rectoría, en cuanto a instalar con fuerza la necesidad de que el Estado realice un mayor aporte basal a los presupuestos de las Universidades. El día de ayer, domingo 21 de diciembre, apareció una inserción en El Mercurio, donde el Consorcio de Universidades del Estado de Chile agradecía profundamente al Gobierno por el acuerdo en torno a las jubilaciones dignas de un sinnúmero de académicos que habían resistido la desvinculación de sus plantas académicas para evitar una evidente disminución en su calidad de vida y dejaba entrever la necesidad de avanzar en un nuevo trato del Estado con sus Universidades siendo este acuerdo, un primer paso para ello.

Mucho se habla del “nuevo trato”, lo que se transformó en estos conceptos de amplio consenso sustentados solo en la frase de modo simbólico, dejando el significado a la libre interpretación de quien quiera llenarla de contenido.

Lo cierto es que finalmente si la Universidad de Chile aumentó en un 10% sus aranceles es única y exclusivamente para pagar los reajuste de sueldo a sus académicos y funcionarios, situando a la comunidad universitaria en una incómoda situación entre efectivamente otorgar un merecido reajuste a sus funcionarios en un año de crisis y evitar un encarecimiento de las carreras que implican una baja en la calidad de vida de las familias de los estudiantes.

Muchas son las aristas desde las cuales se puede avanzar en fortalecer el carácter público de la Universidad de Chile. La aprobación de los nuevos estatutos el año 2006 ya dio ciertos avances en cuanto a democracia interna se trata (solo avances, pero si significativos). Otras dimensiones necesarias para avanzar en la dirección de construir universidad pública son: reformas a las políticas de acceso, redefinición de las áreas de investigación a priorizar, nuevo marco de financiamiento estudiantil y financiamiento de la Universidad, entre otros. Dicho último punto, al cual siempre se le acusa de no ser la característica principal que diferencia a una Universidad con contenido público con una que se deja llevar solo a merced de los intereses empresariales, si bien podemos reconocer que es perfectamente factible la existencia de una Universidad 100% financiada por el Estado que en la práctica no es ningún aporte al desarrollo de la nación, el caso contrario es simplemente imposible que se dé.

El interés del Estado, expresado en forma presupuestaria, para el desarrollo de una Universidad es fundamental para que esta cumpla con un rol público en su quehacer en investigación, docencia y extensión, por lo cual es simplemente fundamental generar la convergencia necesaria de actores parra que las movilizaciones del 2009 traigan como fruto un mayor aporte basal de libre disposición y de manera permanente a las Universidades del Estado de Chile. Lo cual, si el movimiento educacional es sumamente hábil, perfectamente puede acompañarse con el cumplimiento de otras demandas necesarias para un impulso de la educación pública que puedan ser impulsadas por estudiantes de enseñanza media, el Colegio de Profesores y Federaciones de Estudiantes de Universidades Privadas.

Todo esto en el marco de la discusión de leyes de educación, en el año de una elección presidencial y como ya demostraron las exitosas movilizaciones de los funcionarios del sector público, las descoordinaciones y resguardos del ejecutivo, surgen a flor de piel al no querer aparecer como un Gobierno no dispuesto a liberar recursos en medio de una crisis económica, que al paso que vamos, claramente no la pagarán los empresarios.