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viernes, 13 de febrero de 2009

Sobre el viaje de Bachelet a Cuba y la reacción "histérica" de la DC

Los comunistas del mundo admiramos Cuba. La admiramos porque es un ejemplo de dignidad y soberanía. Una guerrilla, apenas armada, logra derrotar a una dictadura asesina, financiada por Estados Unidos, dados los intereses imperialistas de dicho país en la Isla. Luego de eso, se instaura un régimen político que pone como eje central del gobierno los derechos colectivos, tan abandonados en todo el continente, como lo son el derecho a la educación, la vivienda, la salud, el trabajo.

Cuba tiene problemas, nadie esta ciego de ellos y hay un sistema que logra canalizar las demandas e identificar problemas a la hora de acceder a los derechos garantizados por el Gobierno. Lamentablemente, Cuba no puede pararse ante el mundo con toda la libertad y confianza que quisiera, pues está constantemente asediada política, económica, ideológica y militarmente. Todos anhelamos, partiendo por el gobierno de la isla, que las carencias de libertades puedan ser superadas lo antes posible. Por ejemplo, las dificultades para salir de la isla. Pero es necesario ser enfáticos: Cuba no adoptará un régimen político – económico (como el de que Chile se enorgullece) que para poder garantizar esa libertad a un mínimo porcentaje de la población, tengan que abandonarse los triunfos en la calidad de la educación, de salud, la igualdad en la distribución de las riquezas, etc. Es necesario ser MUY enfáticos: La carreta no puede estar delante de los bueyes; Chile no puede sentirse orgulloso de su régimen político – económico que permite amplias libertades que en la práctica están negadas a la mayoría de los chilenos.

Yo personalmente estuve en Cuba y no es primera vez que salgo del país, me siento un afortunado por ello. Pero, ¿Qué dirán los miles de chileno que en estos momentos su puesto de trabajo peligra por la crisis económica, que trabajan de sol a sol para subsistir y que jamás tendrán los recursos para poder darle educación de calidad a sus hijos, acceder a un buen sistema de salud, tener una vivienda digna o simplemente tener capacidad de ahorro, cuando sus políticos critican a un régimen que le da esas garantías a todos los cubanos?, ¿Qué dirá el chileno que jamás ha ido al ballet nacional, porque simplemente está pensado para un elite económica, el chileno que simplemente no tienen los recursos para comprar libros, para ir al cine, cuando sus políticos critican una isla que subsidia a precios completamente alcanzables toda la producción cultural de una isla? ¿Cuál es el régimen económico que censura?, ¿Cuál es el régimen que no otorga libertades ni derechos?

Hay una relación estrechísima entre las carencias de las mayorías con la acumulación de riquezas de unos pocos. Basta comparar los despidos de la banca con las utilidades de sus dueños para entender que lo que ha hecho Cuba es negar el abuso de unos por sobre otros, es no permitir la libertad para que la Burguesía abuse de los proletarios, esta es la libertad que está negada en la isla, está es la libertad que la DC, la UDI y RN están exigiendo.

Misma libertad que quiso negarle Allende a las empresas transnacionales que operaban en Chile y que fue la causa para que el mismo sector político trabajara en una desestabilización política y económica que justificara una de las dictaduras más cruentas de Latinoamérica. Chávez ha iniciado el mismo camino, bajo la vía de los mecanismos de la democracia liberal, imponiéndose en las urnas que los liberales creen que son el único medio democrático en el mundo y ni eso basta para estos inconsecuentes. Chávez, según ellos, es de la misma calaña: un dictador, porque no quiere libertades para una minoría a costa de una gran masa explotada.

El Gobierno de Lagos, presionado por la DC, fue el primer Gobierno latinoamericano en legitimar el intento de golpe de Estado contra el Gobierno de Venezuela el año 2002, ¿ellos nos acusan a los comunistas de doble estándar?, ¿Ellos? Ellos tienen las manos manchadas con sangre, al defender una ideología indefendible, que restringe por naturaleza las libertades a las grandes mayorías; y se las regala a unos cuantos.

Per bueno, les guste o no a ciertos sectores, la presidenta de Chile viajó a la Isla, se juntó con el líder de su revolución y dio señales políticas de convergencia latinoamericana importantes para un contexto de retroceso de la influencia norteamericana en la región.

En el plano nacional, la polémica que generó el viaje, coincide con los primeros acercamientos entre la izquierda y la concertación que, todo indica hasta ahora, tendrán como resultado un fuerte castigo a la derecha en la representación parlamentaria y la posibilidad que, de una vez por todas, los comunistas ingresemos al parlamento con un porcentaje de diputados acorde a la representación nacional que poseemos (ojo, con nuestra votación, no le estamos pidiendo a ningún DC que vote por nosotros). Este acuerdo instrumental, está sostenido en la convergencia política de que la derecha en este país actúa como una fuerza déspota que desprecia los valores democráticos y de soberanía popular y que, por tanto, es necesario converger para lograr instalar en Chile un régimen más democrático que el que actualmente tenemos. Esperemos que estas polémicas tan artificiales no se traduzcan en hacer hincapié en lo que nos diferencia (que es bastante) más que en lo que convergemos, puesto que eso es hacerle la pega a la derecha y Tomic ya lo dijo una vez: cuando se gana con la derecha, la derecha es la que gana.

Y respecto al las declaraciones del señor Walker, que en respuesta a ciertas críticas, manifiesta que cuando se trata de derechos humanos ellos siempre serán y han sido unos histéricos, al menos personalmente nunca he visto a la DC histérica por el embargo económico que aplica EE.UU. a la isla (embargo, cuya única finalidad es generar desesperanza en la gente para lograr derrocar la revolución cubana), por los más de medio millón de muertos en Irak por la guerra impulsada por EE.UU. por los asesinatos de Israel en la Franja de Gaza. Bien poco histéricos han sido estos señores cuando de derechos humanos se trata. ¿De donde vendrá esta histeria tan repentina?

Cuba tiene dignidad y eso les molesta, puesto que desnuda su indignidad y su poca preocupación por la emancipación de las mayorías.

PD: En Cuba se ve la marca ADIDAS bastante seguido, no solo Fidel la ocupa, también se toma Coca – Cola, hay cubanos con poleras de la bandera de EE.UU. (aunque son los menos) que nadie reprime, incluso hay una estatua muy linda del anterior papa en santa clara.

jueves, 5 de febrero de 2009

El Sr. Rector plantea un Nuevo Trato

El 2009 será un año bastante corto: entre crisis económica y sus consecuencias en el área laboral, elecciones parlamentarias y presidenciales y todo el revuelo mediático que generan, habrá poco espacio para que se instalen las problemáticas de la educación y conseguir, por medio de la movilización y la convergencia de actores, avances sustanciales para revertir la constante precarización de la educación, producto de más de 25 años de legislación en torno a acrecentar las influencias de las reglas de mercado en la regulación de las distintas instituciones a cargo del desarrollo del conocimiento y la formación en los distintos niveles.

Perspectivar dicho contexto durante el año, nos debe llevar a la discusión de cuáles son las reales posibilidades de obtener avances en cuanto a una agenda de revitalicación del carácter público del sistema educacional, identificar metas concretas para el periodo, ver la forma en que se puede aprovechar la coyuntura electoral y de discusión de leyes. En definitiva, dar pasos, que es, finalmente, lo más carente que ha tenido el movimiento estudiantil.

Ante esto, no puede pasar por alto el documento emanado por el Rector de la Universidad de Chile, Sr. Víctor Pérez, en el cual se hace una propuesta de que el financiamiento de las Universidades Estatales cuenten con al menos un 50% de recursos entregados directamente por el Estado. Este “nuevo trato” si bien presenta las debilidades de cualquier propuesta que intenta ser conciliadora con un régimen económico profundamente anti-humano y en abierta crisis (crisis la cual, por cierto, no es terminal ni demuestra la decadencia del modelo, tan solo su naturaleza), nos puede servir para instalar discursos y demandas con una correlación de fuerzas mayor, esto solamente si vemos su propuesta con una mirada escéptica y en el contexto en el cual surge.

La propuesta de Víctor Pérez ya ha encontrado una diversidad de detractores, especialmente autoridades de Universidades pos 1980 o privadas incluidas en el Consejo de Rectores, dado su posible marginación de aquellos recursos por parte del Estado, planteando temas de discusión como el rol público que desempeñan distintas universidades, más allá de si son o no parte del Estado, o abiertamente plantear que si las Universidades del Estado muestran un retroceso en la incidencia en el debate público, es producto de sus ineficiencias y no de un abandono del Estado.

Ese 2º razonamiento, el de la Universidad Estatal ineficiente, da muy poco para argumentar, puesto que simplemente se sustenta en un discurso sobre ideologizado de que el Estado es un mal administrador, creyendo que el privado por poder optar a flexibilizar el empleo, subcontratar servicios o, en el caso de las Universidades, cobrar aranceles onerosos y sesgar la producción de conocimiento, se le puede catalogar de ser un ente más eficiente, siendo que solamente es más lucrativo y propiciador de la acumulación de riquezas.

Con respecto a la primera línea argumentativa, el debate sobre el carácter público de una u otra institución, ciertamente es una discusión donde puede haber más debate y donde los actores progresistas del mundo de la educación no se han planteado con una voz unitaria al no haber claridad suficiente sobre el tema. Quizás sea bueno detenerse un poco a pensar sobre ello.

El carácter de ser o no ser pública una institución, no se lo da su dependencia administrativa o fiscalizadora por parte del Estado. Es necesario entonces, plantearse que debería definir una Universidad como pública y poder diferenciarla de instituciones privadas.

Lo Público, como lo que nos pertenece a todo, tiene su máxima expresión en la construcción del Estado moderno, el cual intenta reproducir el ideal de la polis griega. Sin embargo en nuestras sociedades, donde el Estado no da cabida a todas las expresiones sociales, nacionales o de clase, es completamente legítimo dar cabida a Universidades que, más allá de la dependencia del Estado, resguarden manifestaciones como por ejemplo las indígenas u otros segmentos sociales, sin que por esto se materialice un enriquecimiento oneroso por parte de unos dueños. Esta autonomía, necesaria en ciertas instituciones, no puede ser el resguardo para mercantilizar la educación, ni mucho menos un argumento para negar el necesario y legítimo deber del Estado de hacerse parte activa del sistema educativo, al ser este el ente público por excelencia de las sociedades modernas.

Que las Universidades estatales reciban en Chile menos de un 20% en AFD es una realidad vergonzosa que ni los países que más han propugnado las fórmulas neo-liberales mantienen. El sistema de educación superior en su conjunto es, por decirlo menos, una bolsa de gatos. Donde la calidad es dudosa y con malas herramientas para medirla, las carreras se abren bajo criterios de mercado que terminan colapsando algunas y generando carencia de otras (especialmente las técnicas) y lo que es peor de todos: mantiene y fomenta un régimen de segmentación económica donde se correlaciona directamente educación de calidad con alto estatus económico y baja educación (o nula) con los sectores más desposeídos.

¿Dar un 50% de aporte basal a las Universidades Estatales es la solución?: Por supuesto que no, pero estamos dando pasos correctos. Que el financiamiento del Estado a las Universidades no debe ser hegemonizado por las Ues Estatales no es argumento para negar que deban ser estas las instituciones que mayores recursos perciban. Es la única forma que se pueda empezar a encauzar la dirección de hacía donde debe seguir construyéndose las Universidades. ¿Financiamiento a otras instituciones?, ese no debe ser el debate en sí. Sino más bien, cuales son las condiciones que deben cumplirlas para que lo justifiquen. Este debate claramente no está acabado, pero una reflexión a la rápida me lleva a decir que debe contemplar: Mecanismos que garanticen acceso a quintiles más desprotegidos, Democracia interna con participación tri-estamental (lo que debe incluir claramente libertad de organización estudiantil y sindical que aunque nos parezca vergonzoso eso se veta en gran parte de las Universidades. Y no es necesario ir tan lejos: Basta ir a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y ver como el sr. Nauhm prohíbe parte de la actividad política estudiantil y absolutamente toda la organización sindical de los funcionarios. Realidad la cual merece un artículo completo para desarrollarlo), mecanismo fiscalizados que resguarden la apertura de matriculas en carreras colapsadas, parte de la investigación y extensión destinada al desarrollo regional, prohibición absoluta al lucro (cuestión tan básica que la hasta la LOCE lo dice pero en la práctica solo es letra muerta), entre otras.

Quienes, ya sea a favor o en contra de la propuesta de Víctor Pérez, mantengan su postura por razones gremiales (me perjudica o no que las Ues estatales reciban más del 50% de financiamiento) estarán dando pasos equívocos en la discusión que debe orientar la reconstrucción del sistema educacional chileno. En cambio, dimensionar un importante aporte fiscal directo a las Universidades Estatales como un pilar (bastante principal, pero solo un pilar al fin y al cabo) de lo que debe ser una política más centralizada y extensiva del financiamiento universitario, que no debe porqué ir en contra de la autonomía necesaria de ciertas instituciones educacionales (autonomía por cierto en un marco de democracia interna, calidad y pluralidad), sino al contrario: ser el sostén.

El mercado no permite desarrollar al máximo el potencial de conocimiento y educación de las distintas sociedades a través de sus Universidades. Al contrario, lo limitan, lo segmentan y lo alejan de los sectores más desprotegidos. Es imperioso que el Estado vuelva a ser un actor interesado en el devenir del sistema educacional. Las correlaciones de fuerza no están a nuestro favor, por tanto, será la organización social y política, amplia y transversal, dispuesta a movilizarse, salir a la calle y convencer a cada chileno, la única capaz de posicionar durante el 2009 las demandas, que aun siguen muy lejos de ser satisfechas, de la educación. Esto no puede esperar.

viernes, 23 de enero de 2009

Cuba: Libre y Socialista

La experiencia de haber pasado 1 mes en dicha isla, conociendo su realidad, sus contradicciones, sus aciertos y problemas es un privilegio del cual me siento completamente agradecido y me ha servido para reflexionar, hacerme preguntar y encontrar alguna respuestas sobre que han conseguido 50 años de revolución. En los cuales se han vivido, por ejemplo, las terribles consecuencias económicas y sociales de los años 90, donde a la caída de la URSS, quien fuera por años un socio político económico principal, se sumó un recrudecimiento del bloqueo que EEUU, esta vez hegemónico en el mundo, impone a la isla.

El replanteamiento de un sin número de políticas económicas y financieras que se tuvieron que adoptar de emergencia, entré las cuales cuenta la apertura al turismo, la creación de la divisa convertible y la experimentación de nuevas tecnologías y nichos económicos, permitió, entre otras cosas, sobrevivir a una crisis muy profunda que afectó la vida de todos los cubanos.

Hoy, cuando aun no se puede hablar que el “periodo especial”, como se le denomina, está superado del todo, Cuba puede mirar atrás y decir que lo peor ya pasó. El crecimiento de la izquierda latinoamericana, que se expresa en los Gobierno de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia y que se pronostica que el 2009 se sume El Salvador que tiene elecciones en marzo donde Funes del FMLN lleva una amplia delantera y Uruguay donde el Frente Amplio viraría aun más a la izquierda si Mújica triunfa en diciembre, sumado al aumento en las relaciones económicas que la isla sostiene con una China en constante crecimiento y que se perspectiva a superar como potencia económica a EEUU en unos cuantos años, hacen que Cuba vuelva a insertarse en la economía mundial, en ningún sentido solo con materias primas, sino más bien experimentando grandes capacidades en ámbitos como las tecnologías y biotecnologías. A su vez, la calidad de vida del cubano experimenta mejoras. Pese a las terribles consecuencias económicas del paso de 3 huracanes seguidos la isla no sufrió en gran medida a causa del debastecimiento, dado la rápida respuesta del gobierno. El transporte público ha mejorado considerablemente debido a acuerdos con los Chinos que contempló ingresar flotas enteras de buses de última tecnología, gracias a los cuales, pese a que aún existen deficiencias, el sistema de transporte urbano de La Habana es mejor que el Transantiago e increíblemente más eficiente en el manejo de recursos (considerando además que el pasaje en micro vale aproximadamente $12 chilenos).

Para que hablar de los ya históricos aciertos en Salud y Educación. Cuba sigue siendo aun una potencia con los mismos estándares que Europa a los cuales ningún país en vías de desarrollo y capitalista como el nuestro alcanzaría jamás bajo las actuales fórmulas políticas. Dichos acierto no son, bajo ninguna circunstancia, por haber encontrado una fórmula mágica que se sigue explotando de forma doctrinaria. En Educación y Cultural, por ejemplo, bajo un proceso de reforma, se está constantemente discutiendo las nuevas exigencias y los nuevos desafíos contextualizados a los periodos históricos que la revolución está viviendo, alejándose de fórmulas doctrinarias y centralmente impuestas.

En cuanto a la democracia y libertades civiles, que son siempre los aspectos que los sectores reacciones critican a Cuba, es necesario dar un debate de mayor altura. Solo porque no existen elecciones “libres” como ocurre en las democracias liberales no se puede decir que Cuba es un país donde no existe ni libertad ni democracia. Cuba, bajo un contexto de amenaza externa constante, ha buscado otras formas de organización incluso más legítimas que el circo electoral chileno donde ya nadie sabe las diferencias entre los candidatos de la concertación y la derecha, si es que existen. La conformación de la Asamblea Popular, mediante discusiones de base que van en acenso, el rol y la organización de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR’s, que vendrían a ser como nuestras juntas de vecinos pero con una participación real y muchas más potestades) van estructurando una forma de identificar los problemas y emanar propuestas donde el debate de las ideas es el eje central. Es cierto que los individuos anti revolucionarios se ven dificultados (dificultados, jamás impedidos) de expresar sus ideas, pero esto es en ningún sentido producto de que la acción del Gobierno o del Partido coarte sus libertades, sino más bien porque son sus propios vecinos los que encontrarán rápidamente los argumentos y las evidencias con las cuales ciertas posturas simplemente van quedando sin sustento político y/o ético. Represión policial prácticamente no existe, es más creo que ni siquiera existe el “Guanaco”.

El pueblo cubano en su conjunto sabe que las cosas pueden mejorar, saben que han sufrido más de la cuenta y que es necesario discutir para construir día a día la revolución. Pero, a su vez, se tiene conciencia que no hubiera sucedido nada mejor si un 8 de enero de 1959 Fidel y otros barbudos no hubieran entrado victoriosos a La Habana, rescatando a Cuba de una cruel dictadura dispuesta a dejar a la isla en la ignorancia y mono productora de materias primas para luego iniciar un camino que puso al ser humano y sus derechos en el eje central de la construcción política y económica de esta perdida isla en el Caribe.

Cuba aun construye su historia, cada día que pasa es un nuevo desafío que la claridad política de su gobierno y la calidad humana de sus ciudadanos hasta ahora han logrado sortear pese a encontrarse muy sola contra el Imperialismo y terroristas. El ejemplo de Cuba, que todos los comunistas del mundo debemos recoger, es que los pueblos día a día construyen su historia. Nos debe mover la convicción política que somos protagonistas del presente y que las experiencias del pasado debe orientar nuestro camino pero la decisión de cada día depende de nuestras propias coyunturas, tácticas y estrategias y deben orientarse en centrar al individuo como eje de nuestra lucha.

Nuestra liberación es la causa y Cuba es un ejemplo de dignidad, coraje y valentía.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Frente al alza en un 10% de los aranceles de la Universidad de Chile

Gran presencia mediática causó el alza generalizada en los aranceles de las carreras de las distintas universidades del país. La cobertura de prensa giró principalmente en las particularidades de los procesos de la Universidad de Chile (donde se optó por un alza pareja de todos los aranceles) y la Universidad Católica (donde distinguiendo entre alumnos viejos y nuevos las alzas fluctúan entre en 8% y 12%), identificando las posturas de los distintos actores, por lo que la Federaciones Estudiantiles de dichas universidades obtuvieron una cobertura importante para plantear posiciones al respecto.

En el caso particular de la Universidad de Chile, la discusión arancelaria tuvo cabida en una mesa de negociación FECH – Rectoría, la cual giró en torno a la necesidad de gravar de la menor manera posible los presupuestos de las familias de los estudiantes (en un contexto de clara futura crisis económica) y la necesidad de aumentar los flujos presupuestarios de la Universidad en la realidad de una abierta caída al desfinanciamiento de las Universidades Estatales. Ambos elementos situados en un consenso (probablemente solo discursivo) de la falta de preocupación que pone el Estado en asegurar el buen funcionamiento de sus Universidades, expresado en su escaso aporte directo en el presupuesto.

En dicho escenario, la postura de la FECH, que se inició manifestando que lo ideal y políticamente correcto era un congelamiento nominal de los aranceles, estableció que al no ser eso posible, al menos se debía avanzar en realizar un congelamiento real y parejo (eliminando el 2% a los mechones) de los aranceles y con un respectivo aumento en las distintas becas de ayuda económica entregadas por la Universidad (como por ejemplo las becas PAE).

Finalmente, la decisión de rectoría frente a dichos planteamientos fue acoger las últimas propuestas, pero estableciendo el alza arancelaría no bajo criterios del IPC, sino que bajo el criterio del acuerdo ANEF – Gobierno sobre el IRSP que este año culminó, luego de exitosas movilizaciones, en un 10%, al parecer en al menos 2 puntos sobre el IPC anual.

Un planteamiento importante que desecho rectoría de plano, era vincular la necesidad de mayor financiamiento a la universidad con la aplicación de overead a distintas instituciones privadas asociadas a unidades académicas de la Universidad que lucran con la marca “Universidad de Chile”. Lo cual, sumado a las penosas declaraciones en prensa por parte de rectoría, donde se plantea que la FECH estuvo completamente de acuerdo con el alza de aranceles, demuestra que las autoridades universitarias no están pensando de modo alguno vincular la necesaria salida a la crisis de financiamiento con una mejora en el trato que el Estado le da a sus Universidades

La actitud dubitativa que ha tenido rectoría en torno al trato de las Universidades con el Estado y las formas de financiamiento de los distintos programas y unidades académicas, muchos la atribuyen a una notoria falta de liderazgo de la actual conducción de Víctor Pérez, comandado por el Vicerrector Académico Prof. Ayala. Otros, en cambio, plantean lisa y llanamente que es parte de su lógica de conducción de la Universidad, caracterizada por legitimar decisiones pre concebidas y preocuparse solo de elementos de gestión interna como forma de mejorar la crisis de la Universidad Pública. Siendo capaces de incluso pasar a llevar al Senado Universitario si una decisión es tendiente a impulsar cambios con mayor ímpetu.

Es claro que poco se puede esperar de la actual rectoría, en cuanto a instalar con fuerza la necesidad de que el Estado realice un mayor aporte basal a los presupuestos de las Universidades. El día de ayer, domingo 21 de diciembre, apareció una inserción en El Mercurio, donde el Consorcio de Universidades del Estado de Chile agradecía profundamente al Gobierno por el acuerdo en torno a las jubilaciones dignas de un sinnúmero de académicos que habían resistido la desvinculación de sus plantas académicas para evitar una evidente disminución en su calidad de vida y dejaba entrever la necesidad de avanzar en un nuevo trato del Estado con sus Universidades siendo este acuerdo, un primer paso para ello.

Mucho se habla del “nuevo trato”, lo que se transformó en estos conceptos de amplio consenso sustentados solo en la frase de modo simbólico, dejando el significado a la libre interpretación de quien quiera llenarla de contenido.

Lo cierto es que finalmente si la Universidad de Chile aumentó en un 10% sus aranceles es única y exclusivamente para pagar los reajuste de sueldo a sus académicos y funcionarios, situando a la comunidad universitaria en una incómoda situación entre efectivamente otorgar un merecido reajuste a sus funcionarios en un año de crisis y evitar un encarecimiento de las carreras que implican una baja en la calidad de vida de las familias de los estudiantes.

Muchas son las aristas desde las cuales se puede avanzar en fortalecer el carácter público de la Universidad de Chile. La aprobación de los nuevos estatutos el año 2006 ya dio ciertos avances en cuanto a democracia interna se trata (solo avances, pero si significativos). Otras dimensiones necesarias para avanzar en la dirección de construir universidad pública son: reformas a las políticas de acceso, redefinición de las áreas de investigación a priorizar, nuevo marco de financiamiento estudiantil y financiamiento de la Universidad, entre otros. Dicho último punto, al cual siempre se le acusa de no ser la característica principal que diferencia a una Universidad con contenido público con una que se deja llevar solo a merced de los intereses empresariales, si bien podemos reconocer que es perfectamente factible la existencia de una Universidad 100% financiada por el Estado que en la práctica no es ningún aporte al desarrollo de la nación, el caso contrario es simplemente imposible que se dé.

El interés del Estado, expresado en forma presupuestaria, para el desarrollo de una Universidad es fundamental para que esta cumpla con un rol público en su quehacer en investigación, docencia y extensión, por lo cual es simplemente fundamental generar la convergencia necesaria de actores parra que las movilizaciones del 2009 traigan como fruto un mayor aporte basal de libre disposición y de manera permanente a las Universidades del Estado de Chile. Lo cual, si el movimiento educacional es sumamente hábil, perfectamente puede acompañarse con el cumplimiento de otras demandas necesarias para un impulso de la educación pública que puedan ser impulsadas por estudiantes de enseñanza media, el Colegio de Profesores y Federaciones de Estudiantes de Universidades Privadas.

Todo esto en el marco de la discusión de leyes de educación, en el año de una elección presidencial y como ya demostraron las exitosas movilizaciones de los funcionarios del sector público, las descoordinaciones y resguardos del ejecutivo, surgen a flor de piel al no querer aparecer como un Gobierno no dispuesto a liberar recursos en medio de una crisis económica, que al paso que vamos, claramente no la pagarán los empresarios.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Curioso por Uruguay

El año pasado tuve que realizar un trabajo sobre coyuntura política de la República Oriental del Uruguay con el cual pude interiorizarme en mayor grado sobre las raíces y causas de un momento político singular en dicho país, que se caracteriza por que está en finalizar el primero gobierno de izquierda luego de interminables sucesiones entre el Partido Colorado y Nacional.

Los primeros antecedentes directos se sitúan en la década de los 70', donde Federaciones estudiantiles, sindicatos, partidos de izquierda e incipientes movimientos sociales, confluían en la generación de un referente político, denominado Frente Amplio, dispuesto a acabar con la hegemonía de los 2 partidos tradicionales. Luego de innumerables procesos políticos, propios del contexto latinoamericano de la época que incluye cruentas dictaduras militares, se llegó a los 90' con una fuerza política que agrupa desde sectores socialdemócratas hasta de izquierdas marxista - leninistas y otras de arraigo indígena. Dicho Frente Amplio luego de un constante proceso de crecimiento logra hacerse del Gobierno hace unos pocos años, siendo Tabaré Vásquez el primer presidente Uruguayo de izquierda y no perteneciente ni al Partido Colorado ni al Partido Nacional.


Las expectativas, bajo el contexto de un aumento de la influencia de los sectores de izquierda en la región, perspectivaron que el Gobierno de Tabaré Vásquez, si bien con una política más moderada, iba a confluir en los procesos de la región que cuentan con un claro liderazgo de Venezuela y respaldo a la historia Cubana. Si bien Uruguay puede verse como un potencial aliado, la confluencia no ha sido la óptima. Es más, el Gobierno de Cristina Kitchner, con una base partidaria menos progresista que el Frente Amplio, ha sorprendido con medidas mucho más progresistas que su República hermana: Mientras en Argentina el parlamento aprueba la estatización de las AFP; en Uruguay, el Presidente veta una ley que despenaliza el aborto terapéutico.

El Frente Amplio claramente no ha estado a la altura estos 4 años de lo que pudo haber sido un gran Gobierno progresista en un país que, si bien no posee mayor peso geográfico en la región, cuenta con un liderazgo que lo sitúa como un actor de consenso y respetado para el resto del continente.


Esto nos puede llevar a dudar de la pertinencia de generar convergencia en torno a sectores socialdemócratas más bien alejados de una línea más crítica a los manejos bajo administraciones neoliberales. Discurso el cual, traído a la experiencia chilena reafirmaría una mirada crítica a los pactos por omisión y convergencia en torno al concepto de “no a la exclusión” con sectores de la Concertación por parte del Juntos Podemos y la izquierda extra-parlamentaria.

Sin embargo, la propia experiencia Uruguaya nos muestra un escenario muy particular que si bien no hace no reconocer las falencias de estos 4 años, si perspectiva un camino más auspicioso y por ende una estrategia política acertada. El Congreso del Frente Amplio acaba de situar a José Mujica, apoyado por el Partido Comunista y Tupamarus, como el candidato oficial de la coalición de izquierda con más de un 70% de respaldo, lo cual lo deja hasta ahora como la carta mejor posicionada para remplazar a Vásquez en el sillón presidencial. Si bien dicho apoyo del congreso no garantiza aun del todo que sea Mujica el que finalmente sea el candidato del Frente Amplio (puesto que aun falta una especie de primarias abiertas), demuestra el crecimiento que han tenido los sectores más de izquierda, posicionándose como partes del oficialismo, pero con un discurso crítico a los intentos de neo-liberalizar las políticas de gobierno (intento los cuales, pocos no fueron).

Uruguay, si bien no es un ejemplo de políticas anti-neoliberales en el continente, no solo se debe reconocer los cambios que se han logrado en comparación a las administraciones coloradas y nacionales; sino que además, las posibilidades que solo en 4 años dicha nación gire más aun a la izquierda en políticas anti-neoliberales y referentes aliados dentro de la región, lo sitúan como un país del cual la izquierda chilena debe nutrirse mucho para ganar experiencia y asumir exitosamente los desafíos que se proyectan.


Nadie duda ya, en todo el espectro político, que los Gobiernos de la Concertación tuvieron un enfoque mucho más neo-liberal del que se esperaba que implementaran antes del retorno de la democracia. En dicho nulo avance, e incluso retroceso, encontramos un sin número de responsables, quienes ya sea por acción o por omisión, permitieron que la Concertación se derechizara, la desigualdad aumentara y las oportunidades disminuyeran. Más allá del juicio crítico de dicho proceso, situarnos ad-portas de una nueva elección presidencial con una izquierda más fortalecida, lo que se expresa, entre otras cosas, en el buen resultado municipal requiere una reflexión profunda de los próximos pasos a dar.


Tenerle miedo a que el Partido Comunista pierda su identidad y cambie su programa político en función de los actores con los que converge, no solo es un resguardo infantilizado, sino que además no responde a la tradición histórica del Partido en coyunturas, incluso, bastante símiles al proceso actual. Se requiere entonces afrontar con mayor energía los pasos de acrecentar presencia e influencia en las instancias institucionales que dará el Partido en torno a la disputa parlamentaria y la confluencia de levantar un candidato presidencial único con todas las fuerza de izquierda.


Dicho camino no solo muestra coherencia con la realidad de una nación en la que podemos encontrar características similares en torno a la articulación histórica de la izquierda, sino que además, genera consenso con una diversidad de sectores de izquierda que son los que emergen con mayor fuerza en el actual momento político. Teniendo el necesario resguardo de controlar los egos personales y disputas intestinales que pueden surgir en cualquier coyuntura de emergencia de nuevos actores políticos, la actual línea de estrategia política no solo augura un crecimiento en la influencia de los sectores de izquierda sino que además se vincula con un fortalecimiento en sus discursos emancipadores y una mayor aceptación de estos por parte de vastos sectores de la ciudadanía que pese a no mirar con malos ojos un crecimiento de las fuerzas de izquierda están hasta ahora muy lejos de identificarse con ellos y adscribir a sus demandas.