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sábado, 8 de septiembre de 2012

Así es: Fascismo


Distintos sectores han rasgado vestiduras por el profundo rechazo que hemos realizado al ataque a nuestra sede partidaria del día 5 de septiembre. Otros han guardado un cómplice silencio. Periodista connotados, han acusado un doble estándar en las JJCC por realizar la toma de la UDI a comienzos de año y ahora salir a descalificar a quienes intentaron realizar “lo mismo” a nuestra sede.

Prefiero creer que no todos quienes nos critican en este momento actúan de mala fe y que es más bien debido a un desconocimiento de los hechos ocurridos. Por tanto, quisiera partir haciendo una descripción de los acontecimientos:

-Fueron alrededor de 100 personas quienes acudieron a nuestra sede de Vicuña Mackenna. Un grupo de alrededor de 70 personas mantuvieron una actitud pasiva, de observadores, solo actuó un grupo alrededor de 30 personas. La mayoría estudiantes secundarios pero, junto con ellos, adultos que incitaron el accionar violento, destruyendo los ventanales con piedras, botellas y palos. Al interior de la sede se encontraban en ese momento pocos compañeros, algunos ya de edad avanzada. En la medida que fueron llegando militantes estos también fueron agredidos, lanzándoles objetos contundentes, piedras de gran tamaño que claramente no recogieron de alrededores, sino que llevaron para realizar el ataque.

-Una dirigente del Colegio de Profesores al momento de bajarse de la micro se le grito: “¡ella es comunista!”;  a otro compañero se le delató gritando: “¡ese es uno de sus dirigentes!” y corrieron hacia el una veintena de jóvenes quienes lo botaron y patearon en el suelo. Gracias a la acción de otro compañero nuestro que logró disuadirlos, dicho ataque no tuvo consecuencias físicas de mayor gravedad.

-8 militantes quedaron con diversas heridas. Afortunadamente ninguna de gravedad, pese a la violencia de quienes supuestamente actuaron en nombre del movimiento estudiantil.

-Al día siguiente, algunos estudiantes que realizaron la acción increparon a dos de nuestros compañeros secundarios al interior de su colegio. Si no es por la respuesta de sus compañeros de curso que mostraron disposición a defenderlos, probablemente esa hostilidad también hubiera pasado a mayores.

El fascismo, para ser rigurosos, es una ideología irracional que tiene como uno de sus ejes articuladores el odio a las ideas comunistas y el ataque, con métodos violentos, a quienes las difunden. Claramente no toda persona contraria a las ideas del comunismo cae en la categoría de fascistas, pero los hechos que relato tiene una evidente carga fascistoide: un odio acérrimo a los comunistas y una disposición a actuar violentamente contra ellos.

Y la acción demuestra un profundo oportunismo además, puesto que se realiza un día después de la aprobación de la reforma tributaria –un duro golpe al movimiento estudiantil- y es realizada en conjunto con la ocupación pacífica de otras sedes de partidos que sí propiciaron la aprobación de dicha reforma. Nuestro partido fue el único que en su totalidad rechazó el proyecto de perfeccionamiento tributario, manteniendo su compromiso con la agenda política del movimiento social por la educación pública. Cuando, horas más tarde, se acercaron un par de estudiantes secundarios a pedir disculpas, debido a que no sabían que se iba a actuar con tanta violencia, se les preguntó si quienes habían incitado la acción le habían mencionado el hecho que habíamos votado en contra de ajuste y reconocieron su desconocimiento.

Quienes actuaron a nombre del movimiento estudiantil fueron agrupaciones políticas. Al igual que cuando nosotros ocupamos la UDI a comienzos de año o los autónomos el año pasado se tomaron la sede de la DC (con objetivos políticos, por cierto, distintos). Pero su cobardía los lleva a ocultarse bajo el nombre de movimiento social y ahora pasan a la ofensiva, junto con la UDI, acusando el supuesto doble estándar que pretende hacer comparables acciones profundamente distintas.

¿Y qué más demuestran con la acción que realizaron?: Su determinación a luchar contra los comunistas con métodos violentos; la utilización de la desinformación para hacer calar en sectores del estudiantado la legitimidad de sus decisiones al omitir deliberadamente el ejemplar accionar de nuestros diputados ante la votación mencionada; y, principalmente, la falta de agenda política y de propuestas al mundo social sobre cómo avanzar en la recuperación de derechos sociales y propiciarle una derrota al neoliberalismo.

Cuestionan nuestra política de alianza de cara a las elecciones municipales, pero más allá de la crítica han evidenciado un profundo vacío de agenda propia que intentan ocultar con llamados a funar las elecciones o con la consigna de que “aun tenemos que acumular fuerza propia”.

Más que las acusaciones de doble estándar que realiza la UDI (que más puede esperarse de ellos), el análisis de Mosciatti (quien aprovecha la ocasión para realizar una crítica, legítima, a las ideas del comunismo, pero que claramente no comparto y considero poco rigurosas) o los comentarios por twitter de Orrego (quien actúa burdamente como un candidato desesperado por subir en las encuestas) me ha sorprendido y he lamentado el silencio de una gran cantidad de actores con los cuales, con matices y diferencias, convivimos día a día en la lucha por generar transformaciones estructurales en este país.

Espero, insisto, que ciertas críticas y ciertas omisiones se deban al desconocimiento de los hechos acontecidos. Los cuales, a todas luces, dan cuenta de ideas y actitudes fascistoides en determinados sectores de la izquierda en nuestro país.





martes, 15 de mayo de 2012

Los estudiantes en el Senado Universitario

Este año se realizarán elecciones de los representantes estudiantiles en el Senado Universitario. Luego de dos años en dicho cargo, quiero exponer una breve síntesis de lo que fue esta experiencia política y proponer algunas proyecciones que puedan servir de insumo para los estudiantes que se postularán a esta instancia triestamental de Gobierno Universitario.

Sin duda un elemento de gran relevancia fue la coincidencia de parte importante de este periodo con las históricas movilizaciones por la recuperación de la educación pública que irrumpieron en el país el año 2011. Es mérito del Senado haber tenido un posicionamiento político respecto al debate educacional acordando el documento Bases para una Propuesta de Institucionalidad del Sistema Universitario que fue expuesto al conjunto de la Universidad y contribuyó al debate triestamental en nuestra casa de estudio. A su vez, en más de una ocasión y con votaciones absolutamente favorables, el Senado Universitario adhirió y convocó a movilizarse al conjunto de la comunidad universitaria a las jornadas que llamó la CONFECh. Desde el nacimiento del Senado Universitario la Universidad de Chile cuenta con una instancia que es capaz de integrar los debates que realiza cada uno de los estamentos y de convocar al conjunto de la comunidad a posicionarse ante determinados debates.

Para alcanzar dicho posicionamiento el rol de los representantes estudiantiles en el Senado Universitario ha sido fundamental. Principalmente apostando a mantener una constante interacción entre los debates que acontecían en el seno del Senado Universitario con los que ocurrían en las instancias de discusión estudiantil. Para que la instancia del Senado sea útil para el posicionamiento de los planteamientos políticos estudiantiles hacia el conjunto de la universidad, es fundamental que los representantes de los estudiantes estén vinculados permanentemente con el quehacer y las discusiones que lleva a cabo la FECh.

Sin bien el Senado Universitario como herramienta de convergencia de las discusiones del conjunto de la comunidad, ha sido altamente significativa en momentos que las propuestas por mejorar la educación pública remecieron a la Universidad y al país, el Senado Universitario en cuanto instancia de Gobierno Universitario, así como también la democracia en el conjunto de la Universidad de Chile, tienen enormes falencias y desafíos pendientes. Avanzar en mayor democratización de nuestra casa de estudio sigue siendo una importante necesidad. En dicha tarea el Senado puede y debe jugar un rol crucial.

La primera falencia del Senado está relacionada con sus atribuciones. En su primera etapa el Senado Universitario estuvo concentrado en confeccionar los reglamentos generales de la Universidad que explícitamente salen mencionados en el estatuto. Sin embargo, actualmente el Senado Universitario mantiene una diferencia con rectoría que ha sido sometida a la consideración de la Contraloría General de la República para que emita una interpretación oficial. Esta diferencia radica en el artículo 25 del estatuto que indica que le corresponderá al Senado Universitario:

a) Aprobar, a proposición del Rector o por iniciativa de al menos un tercio de sus integrantes, los reglamentos referidos en el Estatuto institucional y sus modificaciones, toda norma de carácter general relativa a las políticas y planes de desarrollo de la Universidad y las propuestas de modificación al Estatuto que deban someterse al Presidente de la República para su trámite respectivo. Cuando se señala que corresponde al Senado toda norma de carácter general desde el Senado Universitario se interpreta que se tendría atribuciones para poder emitir distintos tipos de reglamentos frente a diversas materias (como por ejemplo, podría confeccionarse un reglamento general sobre mecanismos de acceso a la Universidad). Sin embargo, desde rectoría se pretende hacer letra muerta a     esta parte de ese inciso, dejando al Senado Universitario solo con la atribución de generar los reglamentos mencionados explícitamente en el estatuto. O sea, cuando se termine de generar estos reglamentos (explícitamente mencionados en el estatuto), no se podrían seguir generando nuevas normativas generales de la Universidad si es que prima la tesis planteada del Rector. Esta situación es sumamente delicada. Si la Contraloría se pronuncia a favor de la tesis de rectoría el Senado Universitario quedaría gravemente cercenado y se haría urgente replantearse y cuestionar con fuerza las instancias democráticas de la Universidad.



El Senado Universitario desde sus inicios ha tenido que batallar para poder ejercer las atribuciones que el estatuto le confiere. El proceso de empoderamiento del senado aun no finaliza y es fundamental que los nuevos representantes estudiantiles sigan siendo parte activa en la disputa para aumentar las atribuciones de esta instancia colegiada triestamental.

Sin embargo, no basta con que el Senado Universitario logre ejercer todas las atribuciones que le competen según el actual estatuto de la Universidad. El proceso de democratización de la Universidad de Chile no ha sido óptimo y aun persisten lógicas autoritarias y falta de empoderamiento de los distintos estamentos. Prueba de ello es que recientemente una universidad privada pos 81, realizó una votación triestamental para la elección de sus autoridades, cosa que no logró el proceso de democratización de la Universidad de Chile.

Desde mi experiencia de haber participado en esta instancia de Gobierno Universitario y, a su vez, recogiendo demandas históricas del movimiento estudiantil, consideró fundamental impulsar un proceso de democratización que considere al menos los siguientes elementos:

·    Separación efectiva de los poderes de la Universidad. El Rector no puede ser a su vez Presidente del Senado Universitario.
·       Aumento del número de estudiantes y funcionarios en el Senado Universitario, recuperando los porcentajes conquistados por la reforma.
·       Incorporación como atribución del Senado Universitario la ratificación de modificaciones a la estructura universitaria al interior de las facultades e institutos. Esto permitiría el pronunciamiento de una instancia triestamental en los procesos de restructuración.
·       Votación triestamental universal y en base a los porcentajes históricos de la reforma, para la elección de autoridades unipersonales de la Universidad como lo son el Rector y los decanos.
·   Participación con derecho a voz y voto de estudiantes y funcionarios en las instancias colegiadas ejecutivas de la Universidad como el Consejo Universitario y los consejos de facultad.
·  Generar mecanismos de control y fiscalización que permitan hacer vinculantes las modificaciones y generación de reglamentos que realiza el Senado Universitario con el funcionamiento cotidiano de la Universidad.
·       Reforma estructural al acceso de la Universidad que diversifique los mecanismos de ingreso y se ponga metas en relación a la heterogeneidad socioeconómica de los estudiantes que ingresan a la Universidad de Chile
·     Modificar y generar mecanismos de mayor transparencia en el proceso de carrera académica.

Muchas de estas demandas requieren transformaciones del estatuto. Lo cual implica un pronunciamiento del parlamento y el ejecutivo de la República al requerir cambios de ley (el Estatuto de la Universidad es una ley de la República). Esto no puede ser para nada un impedimento para impulsar transformaciones democratizadoras al interior de la Universidad de Chile. Todo lo contrario. Debemos reiniciar un proceso de democratización en la Universidad de Chile que impacte en todo el sistema educativo. Y para esto, el Senado Universitario es una instancia que nos permite dar este debate, pues existen amplios sectores dentro de esta instancia que tienen una mirada crítica sobre los actuales niveles de democracia al interior de la Universidad. Solo será mediante una fuerza triestamental la que tenga la suficiente fuerza para instalar e impulsar este debate, y por tanto se deben poner los ladrillos encima de lo ya construido y avanzado.

           La mirada nacional debe avanzar en conjunto con la mirada al interior de nuestra casa de estudio. Si los estudiantes de Chile tuvimos la capacidad de construir una mayoría que cuestionó los pilares estructurales del sistema educativo nacional, también tendremos la capacidad de construir mayorías al interior de nuestra casa de estudio, que permitan avanzar hacia una Universidad de Chile más pública y democrática.